CONTRA LA BASURA MORAL, LA DIGNIDAD NO SE ARRODILLA
Texto sobre una controversia pública vinculada a Milton Morrison. Repasa su trayectoria en el Estado y alude a posibles implicaciones legales por difamación.
POLITICA Y SOCIEDADERRORES ILUSTRADOS
Fabio López: Ciudadano consciente.
2/8/20262 min read
Ingeniero Milton Morrison: Un hombre honorable al servicio de la República Dominicana.
Por : Fabio López: Ciudadano consciente
En los últimos días hemos sido testigos de una campaña irresponsable y malintencionada que pretende mancillar la honorabilidad del ingeniero Milton Morrison, un servidor público cuya trayectoria habla con hechos, resultados y transparencia, no con gritos ni resentimientos.
A Milton Morrison le han lanzado dardos desde todas las direcciones; pero esos dardos no nacen de la decencia ni del interés colectivo: provienen de la putrefacción moral de quienes se sintieron afectados porque él resistió la corrupción. Porque sí, la corrupción tocó a su despacho, y él tuvo el carácter, la firmeza y la integridad de decir que no. No todos están preparados para rechazar tentaciones que llegan envueltas en poder y dinero. Hace falta un valor moral humano excepcional para mantenerse firme cuando otros se venden; y Milton Morrison es un ejemplo a seguir en valores, transparencia y moralidad.
Milton Morrison no es un improvisado ni un oportunista mediático. Es un gerente probado del Estado dominicano. En EDESUR asumió una institución cargada de irregularidades y logró ponerla a producir, reduciendo el fraude eléctrico a uno de los niveles más bajos de su historia. En el INTRANT transformó una entidad caótica y desacreditada en un organismo organizado, técnico y transparente, reconocido por su capacidad de dirección y su enfoque institucional.
Su liderazgo trascendió nuestras fronteras cuando, como presidente de la Comisión Internacional de la COPAL en Honduras, logró sentar en la misma mesa a sectores históricamente enfrentados y conducirlos a un acuerdo en uno de los procesos electorales más complejos de la región. Eso no lo logra cualquiera: lo logra quien tiene autoridad moral, capacidad de diálogo y visión de Estado.
Milton Morrison es, además, un fenómeno político dominicano. En apenas seis años construyó desde cero una organización que logró posicionarse entre más de treinta partidos, alcanzando el séptimo lugar a nivel nacional. Eso no es casualidad; eso es liderazgo, trabajo y credibilidad.
Resulta indignante que quien hoy lo ataca pretenda presentarse como arrepentido de su pasado, mientras utiliza los micrófonos no para denunciar lo que no sirve en el país ni para exigir que se arregle lo que está mal, que es el verdadero rol de la comunicación responsable, sino para atacar a personas honorables. El arrepentimiento real se demuestra con conducta, no con discursos cargados de veneno.
No es coincidencia que los ataques vengan de voces sin autoridad moral ni trayectoria que mostrar. Quien no puede construir, intenta destruir; quien no puede exhibir resultados, apela a la descalificación personal. Pero la honra no se mancha con palabras vacías, y la verdad no se borra con campañas de descrédito.
Advertimos con firmeza: la libertad de expresión no ampara la difamación ni la injuria. La Ley 6132 sobre Expresión y Difusión del Pensamiento es clara y será aplicada. No permitiremos que se utilicen los medios de comunicación para extorsionar, manipular o desacreditar a ciudadanos decentes que han servido al país con integridad.
Milton Morrison es un hombre que, donde llega, ordena; donde llega, resuelve; y donde llega, deja huellas positivas. Su vida pública está abierta al escrutinio, y sus resultados están a la vista del pueblo dominicano.
La mentira hace ruido.
La verdad, tarde o temprano, se impone.
Fabio López: Ciudadano consciente.
